UNA TOTAL SOLEDAD
UNA TOTAL SOLEDAD
Hasta la muerte cierra los oídos,
a los gritos de la soledad.
Desde que despierta el sol
hasta cuando el sol se pone,
soy la propia soledad
que sus vacíos recorre
y a toda puerta que llamo
les horroriza mi nombre.
Nadie, ni por compasión,
a mi tristeza responde.
Yo vivo aislado de día,
a solas con mis canciones
y sólo con las estrellas
comparto mis largas noches.
Desde que despierta el sol
hasta perder sus fulgores,
me encarcelo en el silencio
y me ato a sus crespones.
Piso sendas sin posadas,
caminos sin horizontes
y a mi soledad, silencio
responde por los rincones.
Soy ermitaño sin celda
donde hasta Cristo se esconde,
que ni la impiedad más cruda
alcanza tantos dolores.
¡Solo! ¡solo! ¡grito al mundo!
y ni la muerte responde.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-




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