Los olivos en la noche son causa de mi respeto, cuando sus ramas nudosas bailan al ritmo del viento.
.oOo.
Tienen los olivos forma de personajes dantescos, enredados de ramajes y estructura de misterio.
Los olivos tan humanos no parecen de este reino, con sus troncos retorcidos en líneas siempre dispuestos, callados bajo las sombras como leales guerreros.
Se ven en la oscuridad como momias en acecho, bailarines de aceitunas danzando al compás del viento, arqueando sus cinturas con grotescos movimientos, siendo emblema de la paz, dan un aspecto siniestro.
Braseros de nuestro frío y para el hambre consuelo, despensa de infortunados y abrigo de muchos cuerpos, viejos de años y romances, clínica de los remedios.
Respiro de la pobreza, ¡bendición a los eneros! que se recogen sus frutos como prodigio del cielo,
Me impresiona el olivar y le otorgo mis respetos, por su magna humanidad y amparo de nuestros pueblos: árbol de misericordia: ¡sosiego de jornaleros!.
¡Pero le tengo temor por su paisaje dantesco. . .! ¡¡ y su forma descarnada de los reinos de los muertos!!.
Nos perdimos el respeto, también se fue nuestro amor, los dos fuimos los culpables y lo nuestro se perdió, hoy dos personas cualquiera se identifican mejor.
Pero la vida es así y lo nuestro se alteró y aquel perpetuo cariño dejó de alumbrarle el sol: “eterno e inmortal cariño. . . que poquito nos duró”
Promesas que no se cumplen, el destino que es traición, y de una copla llagada llega a morirse una flor, y así un jardín entero sin una flor se quedó.
Que el destino o lo que sea dijo a nuestro idilio adios y el fantasma del fracaso terminó con nuestro amor y aquella torre tan alta de tan grade se rompió.
Nos perdimos el respeto. . . después: dolor y dolor.
Cuando de niño dormía con ser hombre yo soñaba, tanto en mis sueños sufría, que cuando yo despertaba nunca soñar más quería. A crecer yo me negaba, a sufrir me resistía, que entre mis sueños veía la gran cruz que me esperaba si en hombre me convertía.
Caballo mi fiel amigo que los años te vencieron, de pura sangre tu historia, pronto te llegó tu duelo y con tus ojos tapados cangilones vas moviendo.
Tus miradas de centellas se pierden en el recuerdo, angustiosos tus bufidos y enfermo tu viejo cuerpo, que tus empujes salvajes volaron entre los vientos.
Has perdido la entereza, tus éxitos ya se fueron, y vueltas das de amargura con trallazos traicioneros, sacando el agua de un pozo te has de ganar el sustento: y aquellos mimos de antaño con tu vejez se perdieron.
Yo te he visto hacer cabriolas con tu semblante altanero, llevar carrozas de plata con cascabeles al cuello, ostentosos tus andares y con pasos postineros.
Tu coraje vi en las plazas lidiando toritos negros, con herraduras de bronce dando saltos y requiebros, desafiando a la muerte con tu bravura de trueno.
Tú columpiaste amazonas entre galas y festejos, y en las ferias importantes fuiste huésped de abolengo, luciendo con arrogancia montura de cuero nuevo.
Luego tiraste de carros, que ya pasó tu momento y al no servir para nada por jumento te vendieron y a rastras ya vas cansado con tus torpes movimientos.
Cada cual tiene un valor, cada estampa tiene un precio, cada momento en la vida lleva placer o veneno.
Que no perdura la gloria ni los males son eternos, hay paisajes de ternura con su momento de infierno.
Ayer brincando en las plazas con clarines y floreos. ¡Y hoy relinchando de pena, en una noria muriendo.
Los crías, te desvives por ellos y al fin dejan el nido que se deshace al poco tiempo.
.oOo.
Ausente quedó el hogar, por todas partes vacíos, poco a poco nos quedamos desnudos y sin abrigo, sólo el silencio transcurre por nuestra senda de frío.
Cuando más falta nos hace se ha deshecho nuestro nido, todo el oro de las tardes se lo han llevado los hijos y el albor de la alegría nos ha dejado sin brillo.
Ya le llegó el deterioro aquel hogar tan sencillo amasado con sudores y de sueños bendecidos, donde la paz y el respeto fue pan de nuestro cariño.
Al final de nuestra vida, después de un largo camino, cuando los dolores muerde con la vejez dando gritos, nos quedamos solos, solos, como abandonados niños.
Recordando se va el tiempo, de vez en vez, un suspiro que se pierde en la distancia sin repuesta en su gemido: tan sólo el dolor contesta con el silencio maldito.
Nuestro hogar se derrumbó y nada ya es lo mismo. ¡Ay! el dolor que nos queda. . . cuando se nos van los hijos!
PARA JUAN ANTONIO Y CRISTINA EN EL DÍA DE SU ENLACE MATRIMONIAL
Hoy se os abre un nuevo día y cambiará de destino vuestras dos almas unidas.
Todo un nuevo amanecer abrirá rutas distintas: que amainen los malos vientos e irradie la suave brisa.
Que la palabra de amor perdure en la travesía, ondas de esperanzas nuevas sea la mar de vuestra dicha y os abra un cariño eterno entre las olas tranquilas.
Nosotros desde la popa y el paso del tiempo encima, con el pañuelo en la mano os damos la despedida, rogando al “as” de la suerte sirva de luz y de guía y en las noches nebulosas os colme de estrellas vivas.
Empezar el nuevo rumbo en su más justa medida y nunca perder el Norte ni el faro de sus orillas. El timón recto y seguro hacia la calma infinita.
Que de ese amor que ha llegado a la unión de vuestras vidas, surtan los mejores frutos de primaveras floridas y jacintos y azucenas alfombren vuestra alegría.
ME GUSTA LA POESÍA DE CALIDAD RIMADA Y CON TODA SU MÉTRICA, ME GUSTA LA MÚSICA DENTRO DE LOS POEMAS, NO QUIERO TANTA LIBERTAD PARA ESCRIBIR VERSOS. PARA ESO ESTÁ LA PROSA.