miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 12:46
miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 12:32
miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 12:28
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por elpoeta el Vie Oct 16, 2009 12:54
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POEMA LIBRE RIMADO

Nos miramos cada vez con más cariño y tus ojos destellos de mi vivir, igual que la luna mirando al río radiante de afección están en mí.
Ni el tiempo mató sus resplandores ni esa forma inquebrantable de decir, jamás desistieron de mirarme y decirme con ternura: “Soy feliz”
.oOo.

-Manuel Cornejo González-
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miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 12:27
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El apuraba su último vino y sentía contrariado de no haber sido.
El quiso siempre ser otro y no él. Y se fue para siempre siendo quien fue, y tal vez con mejor ventura del que quiso ser.
 -Manuel Cornejo gonzález-

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miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 12:23
miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 11:33
EL HACHA
La nobleza, la generosidad, la gratitud, se recompensa muchas veces de esta manera.
.oOo.
El hacha no tenía astil y el árbol se la cedió, pero el árbol no sabía del hacha su condición, y en un gesto generoso su madera le ofreció.
"Toma de mí lo que gustes" - el árbol le aconsejó - y de sus miembros más nobles el hacha se aprovechó: ya era un todo su poder y de orgullo se llenó.
El hacha se sintió fuerte en manos del leñador y para probar su fuerza al noble árbol taló, dando golpes sin piedad sin la menor compasión.
Sintió sangrar su cintura en su mejor esplendor, y al ver al hacha homicida, el árbol se estremeció. ¡Probaba el hacha su fuerza en quien pujanza le dio!
Los lenguajes de las aves condenaron la traición, viendo que vertía el árbol la savia de su dolor y perdían los ramajes que su aposento les dio.
El sol, vida de aquel árbol, con la lluvia dialogó. ¡Sobre el móvil que trataron tan sólo lo sabe Dios. . .¡
Y así, con la ingratitud, su fiereza respondió, fría como el duro acero, con el mayor desamor.
Más o menos como el hacha empleamos la razón, y con heridas pagamos a veces un noble amor.
La nobleza tiene un precio. . . y su importe: ¡LA TRAICIÓN!
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
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miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 11:06
VELÁ
VELÁZQUEZ Y TÚ
Para mi buena amiga poeta Irene Mayoral en honor a su libro de poemas titulado “Velázquez y yo”
.oOo.
No puedo entrar en tus versos, están sus puertas vedadas para mi parco intelecto.
La deidad de tus poemas pisan caminos extensos, mis musas cruzan espacios de muy limitados techos: austeros son mis dominios que a lo grandioso no llego.
Tu expresión surca barreras más allá de lo más bello, y aunque seguirte quisiera volviendo a nacer no llego.
¡Que más quisiera pintar como tú, todo lo intenso!
Pobre y vana aspiración querer alcanzar el cielo, si la cima se alcanzara con la altura de tus versos, pues siempre me quedaría a raíz del mismo suelo.
Ni el gran Velázquez, Irene, siendo genio de los genios, le dio tanto realismo cual tu perfilas sus lienzos: cada cuadro que describes sublimas más al talento.
Frágil la alabanza mía comparada a mis deseos, pero cuando admiro mucho me traiciona el pensamiento y mis ideas se ocultan en las arcas del silencio.
Gracias por "Velázquez y yo" conjunto de puros genios, el pintor su claro oscuro, tú, enredada en sus sueños entre acuarelas de mitos dibujando sentimientos.
¡Porque es preciso dormirse para admirar lo despierto!
Tú, poeta soñadora le diste fuerzas al genio: y a sí despertó viviente tu nuevo libro de versos.
Gracias mi querida amiga, mi siempre amistad reitero, hoy pongo voz al romance para ti, con mis recuerdos.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
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miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 10:54
QUÉ SOLA TE DEJO
Yo lo se que si me muero has de quedarte muy sola ansida por los recuerdos, con ellos compartiras la soledad que te dejo que a galope de tu mente serán como bellos cuentos.
Eso fue nuestro romance, un continuo y hermoso sueño, un poema interminable de amor, ternura y te quieros, en una piña de estrofas plagada de sentimientos.
No quiero ponerte triste con mis nostálgicos versos, aunque a veces la añoranza sea sostén para el consuelo, si nos retornan canciones lejanas de viejos tiempos.
Hoy el poeta se siente como la voz de sus versos, apesumbrado y lloroso, triste como un cementerio, pensando en la soledad que ha de dejar su silencio.
Amor: cuanto tiempo juntos. . . Amor: ¡¡que sola te dejo!!
.oOo.
-Manuel Cornejo González-
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