CARA DE VIEJO
CARA DE VIEJO
Toa la gente me lo dice,
que como espiga de seco
mi cuerpo tengo quebrao
como un arbolito muerto.
Me dicen que estoy doblao,
que una alcayata es mi cuerpo,
que son tristes mis miradas
cual ruiseñor prisionero.
Que tengo el cabello blanco,
que estoy pasao y añejo,
que mis deos están torcíos
y chepa en la espalda llevo.
Que mis ojos llevan pena,
dos tizones de silencio,
dos candelas mortecinas
y apagaos de tormentos.
Dicen que si tengo amores
que sólo soy un pellejo,
que cómo siendo tan joven
tengo esta cara de viejo.
La verdad, no me lo explico:
yo no sé qué es un cortejo,
ni el fuego de unas miradas
ni la ternura de un beso.
Es mi alma un pozo oscuro
tan negra como el infierno,
de pasar muchas fatigas
y de la abundancia lejos.
Toa la gente se equivoca,
si creen que soy mujeriego,
que nunca en mí se posaron
brazos de cariños tiernos.
Yo sé bien lo que me pasa:
tengo el corazón abierto,
todo el cuerpo escarnecío
de luto y miseria lleno.
Muchas horas de trabajo
y de trabajos intensos,
desde que despunta el sol,
sin un minuto de aliento.
Nada entiendo de la vida,
soy un pobre analfabeto,
que apenas hago la "O",
con un canuto en el suelo.
Yo no sé qué es un cocío
ni un bocao de pan tierno,
que con un poco de aceite
te recalienta los huesos.
Yo no sé qué son placeres
y sí sé de sufrimientos,
tengo callos en las manos;
trabajo y muchos desvelos.
Siempre comiendo las sobras,
que se les echa a los perros,
no sé qué son unas migas
ni garbanzos que estén tiernos.
Me roban la luz y el pan,
y la gente de mi pueblo
murmura por las esquinas
que cómo siendo tan joven,
tengo esta cara de viejo.
.oOo.
-Manuel Cornejo González-

