Caballo mi fiel amigo que los años te vencieron, de pura sangre tu historia, pronto te llegó tu duelo y con tus ojos tapados cangilones vas moviendo.
Tus miradas de centellas se pierden en el recuerdo, angustiosos tus bufidos y enfermo tu viejo cuerpo, que tus empujes salvajes volaron entre los vientos.
Has perdido la entereza, tus éxitos ya se fueron, y vueltas das de amargura con trallazos traicioneros, sacando el agua de un pozo te has de ganar el sustento: y aquellos mimos de antaño con tu vejez se perdieron.
Yo te he visto hacer cabriolas con tu semblante altanero, llevar carrozas de plata con cascabeles al cuello, ostentosos tus andares y con pasos postineros.
Tu coraje vi en las plazas lidiando toritos negros, con herraduras de bronce dando saltos y requiebros, desafiando a la muerte con tu bravura de trueno.
Tú columpiaste amazonas entre galas y festejos, y en las ferias importantes fuiste huésped de abolengo, luciendo con arrogancia montura de cuero nuevo.
Luego tiraste de carros, que ya pasó tu momento y al no servir para nada por jumento te vendieron y a rastras ya vas cansado con tus torpes movimientos.
Cada cual tiene un valor, cada estampa tiene un precio, cada momento en la vida lleva placer o veneno.
Que no perdura la gloria ni los males son eternos, hay paisajes de ternura con su momento de infierno.
Ayer brincando en las plazas con clarines y floreos. ¡Y hoy relinchando de pena, en una noria muriendo.